¿Por qué explotan las palomitas? La culpa es de una gotita de agua
Un grano de maíz duro se convierte en palomita por algo que lleva dentro: una gotita de agua que no tiene por dónde salir. Y el maíz de la mazorca no puede hacerlo.
Echas unos granos de maíz duros en la sartén y, al rato, revientan en palomitas. Pero si haces lo mismo con el maíz de una mazorca, por mucho que lo calientes, no explota nunca. ¿Qué tiene de especial el maíz de palomitas?
Te lo cuento en menos de un minuto:
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Una gotita encerrada
Dentro de cada grano hay un poco de agua: entre el 13 y el 14,5 % de su peso. Y está encerrada en una cáscara muy dura que no la deja salir.
Una olla a presión diminuta
Al calentar el grano, esa agua se vuelve vapor y empuja la cáscara desde dentro, como en una olla a presión. La presión llega a unos 10 bar: casi cuatro veces más que el aire de la rueda de un coche.
A unos 180 grados, revienta
A unos 180 °C, la cáscara no aguanta más y revienta. El almidón de dentro, blando como una masa, se hincha de golpe con el vapor como una espuma, y se endurece al momento. Eso blanco que te comes es esa espuma.
El «pop» no es lo que crees
Unos investigadores lo grabaron a 3.000 imágenes por segundo y descubrieron que el «pop» no suena cuando se raja la cáscara, sino cuando sale el vapor de golpe.
¿Y la mazorca?
El grano de la mazorca tiene la cáscara con más poros: el vapor se escapa poco a poco y nunca llega a hacer presión. Por eso no explota.
Así que lo que hace explotar una palomita no es el fuego: es su propia gota de agua, que no tiene por dónde salir.